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Conoce a Carlos Barrera

Carlos Barrera Pasán.

Inversor, divulgador y asesor financiero

Ayudo a personas a mejorar su situación financiera, invertir con criterio y construir patrimonio a largo plazo con seguridad, sin complicaciones innecesarias ni falsas promesas.

Retrato editorial de Carlos Barrera Pasán, asesor financiero EFPA
EFPA — European Financial Planning Association
Mi compromiso contigo

Después de conseguir la tranquilidad financiera que siempre quise y tras más de 11 años de experiencia te ayudo a…

  • 01

    Controlar tu dinero para controlar tu vida de verdad.

    Te comparto consejos y herramientas que te ayudan a poner en orden tus finanzas, gastar de forma óptima y mejorar tu capacidad de ahorro.

  • 02

    Diseñar un plan financiero sin complicarte la vida y alineado con tus objetivos.

    Porque invertir sin una hoja de ruta clara es como intentar llegar a un destino sin saber a dónde vas.

  • 03

    Implementar un sistema de inversión adaptado a ti para hacer crecer tu patrimonio de forma segura y sin estrés.

    Todo ello de forma automatizada y aprovechando las nuevas tecnologías para que dejes de hacer tareas repetitivas y puedas disfrutar de más tiempo y libertad.

Lo que me hace diferente

En qué me diferencio de los gurús financieros

Esto es lo que más valoran los alumnos y clientes que han trabajado conmigo:

En el mundo de la inversión vende usar palabras 'fancy' que conocen cuatro gatos, presentar estrategias sofisticadas como excusa para cobrar más comisiones y hacer predicciones de lo que pasará en el mercado cuando, en realidad, nadie tiene ni idea de lo que sucederá en el futuro.

Yo no voy a venderte humo o hacerte promesas imposibles. Mi compromiso es ayudarte de forma honesta, transparente y basándome en evidencia.

Porque si hay algo que me mueve cada día es transmitir todo lo que he aprendido para que cada vez más personas puedan mejorar su situación financiera y construir un futuro con más tranquilidad, libertad y opciones.

Mi historia

Cómo pasé de soñar con jugar en la NBA a ayudar a miles de personas a mejorar su situación financiera

Carlos de niño en Esplugues de Llobregat
Familia humilde de Esplugues

Un chico normal de una familia trabajadora

Nací en Esplugues de Llobregat, una ciudad a las afueras de Barcelona hace más de 30 años, aunque mis raíces están en Extremadura y Andalucía.

Mis padres, como tantas otras personas de su generación, dejaron su tierra para venir a Cataluña en busca de un futuro mejor.

En casa nunca faltó de nada, pero tampoco había grandes lujos. Lo que sí sobraban eran los valores del esfuerzo, la responsabilidad y el ahorro.

Valores de casa

Fui a la escuela pública. En mi familia y círculo cercano nadie tenía negocios. Nadie invertía en bolsa. Nadie hablaba de libertad financiera.

Pero hubo algo que sí me enseñaron desde pequeño: que si quería conseguir algo importante tendría que trabajar duro para lograrlo.

Carlos de joven junto a Pau Gasol recibiendo un premio de baloncesto
Carlos jugando con la selección española, lanzando a canasta en un partido

Mi sueño era jugar en la NBA

Crecer entre balones

Empecé a jugar a baloncesto con apenas 5 años. Mis padres habían jugado, mi hermano también jugaba y yo me enamoré de ese deporte desde el primer día.

Vivía y respiraba baloncesto. Estaba convencido de que algún día llegaría a jugar en la NBA.

El fichaje del Barça

Con el paso de los años fui destacando cada vez más hasta que, con solo 12 años, el FC Barcelona me fichó para jugar en una categoría superior a la mía. Para mí era un sueño.

Durante los años siguientes fui campeón de España en varias ocasiones con el Barça y con la selección catalana. También tuve la oportunidad de competir en torneos internacionales con la selección española y era uno de los mejores jugadores de mi generación.

La obsesión por la NBA

Mi habitación estaba llena de pósters de Kobe Bryant y estaba convencido de que algún día llegaría a jugar en la NBA. Esa era mi obsesión.

Uno de los últimos partidos con el Barça
Días duros con el baloncesto

El día que todo cambió

La presión empezó a notarse

Pero la vida tenía otros planes. Recuerdo especialmente un torneo con la selección española en Ginebra, en 2011. Tenía 16 años y había noches en las que no podía dormir de las vueltas que le daba a la cabeza.

La presión que me auto imponía por rendir era enorme. En el Barça empezaban a llegar jugadores de otros países. Yo arrastraba molestias físicas, especialmente problemas de espalda. Y además se juntó uno de los momentos más duros de mi vida, el fallecimiento de mi abuela.

Me echaron del Barça. No solo perdía un equipo. Perdía el sueño al que había dedicado prácticamente toda mi infancia y adolescencia.

Perdí la confianza

Poco a poco empecé a perder la confianza en mí mismo. Lo que antes hacía de forma natural dejó de salir. Tirar un simple tiro libre, algo que había hecho miles de veces, se convirtió en una pesadilla.

Entrenaba más que nunca. Veía vídeos. Practicaba por mi cuenta. Intentaba corregir cada detalle. Pero ya no era el mismo jugador.

El golpe definitivo

Hasta que en julio de 2012 llegó la noticia que nunca imaginé escuchar. Me echaron del Barça.

No solo perdía un equipo. Perdía el sueño al que había dedicado prácticamente toda mi infancia y adolescencia.

Graduación en ADE por la Universidad de Barcelona

El artículo que me cambió la vida

Un nuevo rumbo

Después de aquello seguí adelante. Entré en la Universidad de Barcelona para estudiar Administración y Dirección de Empresas. Empecé a trabajar y traté de encontrar un nuevo camino.

Pero me faltaba algo. Aunque seguí jugando a baloncesto durante un tiempo, había perdido la pasión que durante tantos años me había hecho levantarme cada mañana con ilusión.

Me explotó la cabeza. Por primera vez entendí que existía otra forma de construir libertad. Y pensé: «Si él ha podido hacerlo, ¿por qué yo no?»

«Cómo hacerse rentista»

Hasta que un día, navegando por internet, encontré un artículo en un foro que cambiaría mi vida para siempre. Se llamaba: «Cómo hacerse rentista».

En él, una persona explicaba cómo había conseguido retirarse con apenas 43 años gracias a una estrategia basada en ahorrar, invertir en grandes empresas y reinvertir los dividendos durante años.

Una nueva obsesión

Cuando terminé de leerlo sentí exactamente lo mismo que cuando descubrí el baloncesto siendo un niño. Me explotó la cabeza.

Por primera vez entendí que existía otra forma de construir libertad. Y pensé: «Si él ha podido hacerlo, ¿por qué yo no?» Ese mismo día nació una nueva obsesión.

Horas de estudio sobre finanzas, libros, blogs y cursos

Mi nueva pasión: entender el dinero

Cientos de horas

Desde entonces dediqué cientos de horas a estudiar finanzas, inversión, negocios y desarrollo personal. Leía libros. Seguía blogs. Hacía cursos. Analizaba empresas. Probaba estrategias.

Quería entender cómo funcionaba realmente el dinero. Y sobre todo quería evitar que me ocurriera lo mismo que con el baloncesto. Esta vez tenía claro que no iba a rendirme.

Cometí errores. Tomé malas decisiones. Perdí dinero en algunas inversiones. Aprendí lecciones que solo se aprenden cuando te juegas tu propio dinero.

Errores pagados con mi propio dinero

Cometí errores. Tomé malas decisiones. Perdí dinero en algunas inversiones. Aprendí lecciones que solo se aprenden cuando te juegas tu propio dinero.

Pero poco a poco empecé a construir algo mucho más importante que una cartera de inversión: una buena base de conocimientos y buenos hábitos.

Aprender era solo el principio. Ahora tocaba poner todo ese conocimiento a prueba en el mundo real.

Mi primer trabajo en la startup Immfly
Las primeras inversiones en mercado español

De la teoría a la práctica

Primer trabajo, primer sueldo

Mientras terminaba mis estudios en Administración y Dirección de Empresas empecé a trabajar en una startup. Como la mayoría de jóvenes, mi primer sueldo estaba muy lejos de la vida que imaginaba. Empecé cobrando 350€ en 2015 cuando estaba de prácticas y 700€ trabajando 8h como indefinido.

Pero ya tenía algo importante. Una fuente de ingresos que me permitía ahorrar e invertir. Por aquel entonces todavía vivía con mis padres, así que cada mes destinaba una parte de mis ingresos a realizar mis primeras inversiones y seguir aprendiendo.

La tranquilidad financiera no se construye con una gran decisión, sino con cientos de pequeñas decisiones correctas tomadas durante mucho tiempo.

Mis primeras inversiones

Mis primeras inversiones fueron en acciones individuales del mercado español. Las comisiones de los brókers eran altas y el acceso a la información y productos era mucho más limitado que hoy.

No tenía grandes cantidades de dinero ni fórmulas secretas. Lo único que tenía era tiempo, disciplina y la convicción de que estaba construyendo algo importante para mi futuro.

Pequeñas decisiones que suman

Con el paso de los años fui mejorando mi operativa, pasé a comprar empresas de mayor calidad, descubriendo los fondos de inversión y entendiendo cómo pequeñas decisiones repetidas una y otra vez empezaban a generar resultados.

Y cuanto más aprendía, más ganas tenía de compartirlo con otras personas.

Grabando mi primer curso para Udemy
Mi primer curso publicado en Udemy

Compartiendo mis aprendizajes en internet

Enseñar también me apasionaba

A medida que sabía más sobre finanzas e inversión, me daba cuenta de que disfrutaba tanto enseñando como aprendiendo.

En la startup donde trabajaba solía hablar a menudo sobre ahorro, inversión y educación financiera con mis compañeros. Una de esas compañeras era Marzie, una chica muy emprendedora de Irán.

«¿Y esto que tanto te gusta y que tanto sabes, por qué no lo compartes con más gente? Podrías crear un curso y subirlo a Udemy.»

La idea de Udemy

Recuerdo que un día me dijo algo que acabaría cambiando mi vida: «¿Y esto que tanto te gusta y que tanto sabes, por qué no lo compartes con más gente? Podrías crear un curso y subirlo a Udemy.»

Yo me reí. Pero ella insistió. Hasta ese momento nunca me había planteado enseñar de forma pública. Para mí las finanzas eran simplemente una pasión personal. Sin embargo, aquella conversación se me quedó grabada. Así que decidí probar.

Mi primer curso

Grabé mi primer curso online y lo publiqué en la plataforma de Udemy. No tenía experiencia creando contenido. No tenía audiencia. No tenía seguidores. Pero por primera vez estaba compartiendo públicamente aquello que llevaba años estudiando y aplicando en mi propia vida.

Carlos de camino al trabajo en la firma de auditoría
El canal de YouTube creciendo

El segundo giro inesperado

El paso a auditoría

Después de publicar mis primeros cursos en Udemy seguí avanzando en paralelo por dos caminos. Por un lado, continuaba desarrollando mi carrera profesional. Tras varios años trabajando en una startup decidí dar un paso más y entrar en el mundo de la auditoría en una gran empresa.

Era una gran oportunidad profesional. Había estudiado Administración y Dirección de Empresas y, sobre el papel, parecía el camino más seguro y lógico para construir mi futuro laboral.

Le dije a mi padre que confiara en mí. Que iba a apostar por mi proyecto personal. Que iba a apostar por aquello que realmente me apasionaba.

YouTube en paralelo

Pero al mismo tiempo ocurría algo. Cada vez dedicaba más tiempo a investigar y compartir contenido sobre finanzas e inversión. Lo que había empezado como unos simples cursos online se transformó en nuevos proyectos, más alumnos y, poco después, en mis primeros vídeos de YouTube.

Grababa y trabajaba el contenido cuando podía. Por las noches. Los fines de semana. Antes de entrar al trabajo. Después de salir.

Apostar por mi proyecto

Y entonces llegó otro de esos momentos que cambian tu trayectoria. Al finalizar mi primer año en auditoría me comunicaron que no continuaría en la empresa. Por segunda vez en mi vida parecía que alguien estaba tomando una decisión importante por mí.

Recuerdo que mi padre estaba especialmente preocupado. Pero yo lo veía de otra forma. Le dije que confiara en mí. Que iba a apostar por mi proyecto personal. Que si me equivocaba, al menos lo haría intentando construir la vida que quería y no la que otros esperaban para mí. Y decidí apostar por mí.

Carlos en una entrevista de podcast sobre inversión y finanzas
Carlos con la comunidad en un evento presencial
Carlos en un evento con alumnos y comunidad

Compartir lo que aprendía acabó convirtiéndose en mi profesión

El canal fue creciendo

Lo que empezó como una simple afición terminó convirtiéndose en algo mucho más grande de lo que jamás imaginé. Poco a poco el canal fue creciendo. Cada vídeo me obligaba a estudiar más, analizar más y encontrar mejores formas de explicar conceptos complejos de una manera sencilla.

Durante esos años seguí invirtiendo en mi formación. No solo a través de libros, cursos y la experiencia práctica de gestionar mi propio patrimonio, sino también obteniendo la certificación de asesor financiero de EFPA para seguir profundizando mis conocimientos y poder ayudar mejor a otras personas.

Con el tiempo llegaron miles de alumnos, una comunidad cada vez más grande, colaboraciones con algunas de las principales entidades financieras de Europa y entrevistas con muchos de los mayores expertos en finanzas, inversión y economía de habla hispana.

Lo que más me llena es recibir mensajes de personas que han conseguido ahorrar por primera vez, empezar a invertir con confianza, comprar su primera vivienda o simplemente dejar de vivir con estrés por culpa del dinero.

El apoyo de mi familia

Y aunque el proyecto fue creciendo, hubo algo que nunca cambió y por lo que estaré eternamente agradecido. El apoyo de mi familia. Mis padres no sabían de bolsa, inversión o negocios. Pero siempre confiaron en mí y me apoyaron en cada una de las decisiones importantes que tomé.

Recuerdo que mi padre veía todos los vídeos que publicaba. Era de los primeros en llamarme para comentarlos o darme su opinión. Y aunque hace poco tuvimos que despedirnos de él de forma inesperada, eso es algo que siempre llevaré conmigo.

Mi misión hoy

Hoy el proyecto ha crecido mucho más de lo que jamás imaginé cuando grabé aquellos primeros vídeos. Pero lo que realmente me hace sentir orgulloso no son los números.

Lo que más me llena es recibir mensajes de personas que han conseguido ahorrar por primera vez, empezar a invertir con confianza, comprar su primera vivienda o simplemente dejar de vivir con estrés por culpa del dinero.

Porque detrás de cada visualización, cada alumno o cada miembro de la comunidad hay una persona real intentando construir una vida mejor. Y esa sigue siendo mi misión a día de hoy.

Y ahora, tú

Mi misión a día de hoy es ayudarte a ti.

La misma tranquilidad financiera que yo llevaba años persiguiendo y que cambió mi vida para siempre, ahora puedo ayudarte a construirla a ti. Empieza por donde quieras: